La entrevista es un género descriptivo-narrativo, cuya finalidad primaria consiste en describir, aunque también se apoya en el relato para dar mayor interés al mensaje. González Reyna señala que la entrevista puede inscribirse siguiendo un orden cronológico y respetando la estructura básica de preguntas y respuestas: también es posible redactar e informar del relato, en cuyo caso no se atienden las preguntas y las respuestas tal como fueron hechas, ni tampoco se incluyen en el texto.
La entrevista tiene como estructura tres partes fundamentales:
· La entrada, que sirve de presentación
· El cuerpo, que contiene las preguntas y las respuestas, así como el relato.
· La conclusión, que puede ser la última respuesta, un comentario del periodista o el final del relato
Ejemplo:
Javi Araguz ha entrevistado al aclamado director Guillermo del Toro, que pasó por España para presentar en SITGES su película El Laberinto del Fauno, de la que nos habla en la entrevista entre otras cosas.
1-¿Cuándo, dónde y por qué surgió la idea inicial para “El laberinto del fauno”?
La verdad es que surgió hace ya mucho. Realmente, la tentación era hacer una historia completamente diferente a la finalmente rodada, porque la composición original era una película más del tipo Arthur Machen o Algernon Blackwood, sobre “la fuerza de lo pagano”. Fue una idea completamente diferente, la idea era que una mujer preñada con su marido cornudo, viajaban a una vieja mansión en la costas cántabras y la mujer se enamoraba de un fauno que vivía en el laberinto en ruinas. Al final, terminaba sacrificando a su hijo con tal de vivir en el reino de la hadas. La mujer estaba abandonada por el marido, había un embarazo no buscado y una ella sentía el despertar por una pasión amorosa y por la imaginación hasta el punto de decir: “Prefiero perder a mi hijo unos minutos y luego lo encuentro en el mundo de las hadas”. Una locura. De repente terminó en una locura igualmente descabellada que fue una fábula antifascista, no sé cómo evolucionan estas cosas, pero así fue en este caso.
2-¿Por qué el fascismo es un tema recurrente en tus películas?
La voluntad, más que el fascismo. Lo que me interesa del fascismo es justamente que es un hoyo negro de la voluntad. Es un sistema que no necesariamente es único, pero absuelve la brutalidad, absuelve la falta de moral y absuelve la decisión propia. Cuando te dicen “Tú puedes matar a esta gente porque que son judíos, rojos o homosexuales, ¡lo que sea!” En ese mundo puedes permitir una acción brutal en base a un consejo colectivo, eso es lo que me asusta.
3-¿Es cierto que te inspiraste en varios cuadros de Goya?
Bueno, de Goya, de Rackham, de los pintores simbolistas… De hecho hay citas concretas en la película a muchas obras. Por ejemplo, el cuadro de “Saturno devorando a su hijo” lo cito cuando el hombre pálido se come a una de las hadas. Hay citas muy textuales sobre la forma de pintar y dibujar de Arthur Rackham, también hay citas muy puntuales a algunos pintores simbolistas. Extrañamente, es la película más influida por la literatura infantil, la literatura sobre la literatura infantil y la pintura que he escrito.
Desgraciadamente para mí, yo veía a un fauno cuando era muy pequeñito y dormía en casa de mi abuela. Al dar las doce de la noche, sonaban las campanas de la iglesia y yo veía a un fauno saliendo de mi armario. Entonces empezaba a gritar.
5-¿Cómo encontraste a Ofelia (Ivana Baquero)?
Para el cásting de la niña vimos alrededor de 100 aspirantes, y no había ninguna que pudiera con el papel. Finalmente entró Ivana y yo dije: “Es muy mayor para el papel”, ¡porque el guión está escrito para una niña de ocho años! vana era físicamente muy diferente a Ofelia, si la ves ahora, tiene el pelo rizado y las cejas un poco más gruesas. En la película le pusimos el pelo lacio. Ivana leyó el papel, concretamente la escena en la que habla con su hermano en el vientre de la madre, y al terminar todo el mundo estaba llorando en la sala de pruebas. Esa niña es un monstruo, la cité una segunda vez y la di unas instrucciones muy puntuales. Es muy importante en una actriz que sepa escuchar y ella siempre escucha.
Para mí “El espinazo del diablo” era una metáfora sobre la guerra civil concretamente, pero sobre la guerra en general, y de repente el mundo del 2001 al 2006 había mucho. “El espinazo del diablo” se estrenó el 9 de septiembre de 2001 en EEUU, el 10 cogí un avión para ir a Los Ángeles y el 11 de septiembre estaba en el cuarto de edición de “Blade 2” viendo las noticias. El mundo de entonces cambió tanto que pensé que valía la pena crear un paralelismo y ver qué había pasado con España del año 39 al 44. Intenté hacer un seguimiento, encontrar una coartada histórica en la que España se viera como en un laberinto. Y en el 44 sucede que todavía hay resistencia, hay todavía la esperanza de que los aliados, después de Normandía, miren hacia España y ayuden a derrocar a Franco, cosa que jamás sucedió. Pensé que era un momento idóneo para hacer una fábula sobre la desobediencia. La desobediencia es totalmente lo contrario del fascismo, que es la obediencia del grupo para el grupo.
7-¿Por qué decidiste rodarla en España? ¿Qué diferencia hay entre rodar aquí, en México o EEUU?
La verdad es que como la historia estaba ambientada en España, me surgió naturalmente la inquietud de rodarla aquí. La verdad es que se filma muy a gusto en España. Técnicamente no hay ninguna desventaja, humanamente, la verdad es que se vive mucho mejor en España que en casi cualquier otro lugar del mundo. Yo creo que México y España son lugares muy vivos, de manera muy diferente, pero lugares dónde se vive bien, la gente come bien, se divierte bien, es todo muy vital. Rodar la película en España, lo único que sí supuso fue empujar a todos los departamentos al máximo. Teníamos a Ramón Moya en decorados, sufriendo, pero disfrutando enormemente porque estaba construyendo algo enorme. Toda la película sucede ambientada en decorados construidos. Teníamos a DDT teniendo derrames cerebrales cada dos semanas, porque estábamos pidiendo un sapo gigante, un fauno, un hombre pálido, una mandrágora, varias amputaciones… se sentían felices, pero empujados hasta su límite vital. Realmente, David tuvo un par de momentos bastante duros en la película. Lo importante es que al empujarlo todo, la película tiene una factura poco común en cuanto a cine español se refiere. Es decir, la factura técnico lo empuja todo un poquito, más allá de lo normal.
Hay gente que me interesa mucho para que debute en el mundo del cine, gente con mucho talento. Está David Alcalde, Eugenio Mira, Luiso Bermejo, Elio Quiroga, hay gente con cortometrajes que, tras verlos, deseas ayudarlos para que algo suceda. Pero al mismo tiempo estoy tratando de producir a esa gente con cuyo guión y proyecto me siento identificado yo también. En el caso de Bayona, leí “El orfanato”. Conocía los cortos de Bayona perfectamente, y aunque ninguno me indicaba la proclividad hacia el terror, sabía que el tipo era un talento que tarde o temprano va a convertirse en una fuerza futura del cine español. Es bonito ser parte de los primeros pasos de alguien, porque puedes protegerle de los otros y de sí mismo, que también es muy importante. Lo que busco es gente en la que confíe, pero que también sepan escuchar. Proyectos que no sólo le gusten a ellos, sino que me gusten a mí también. Si no se dan esas condiciones, para mí no tendría sentido producir. Puede haber un director brillante y con un guión que yo no entienda, pero para mí no basta con eso para involucrarme, no basta con confiar sólo en el director. Tengo que confiar en el guión, en el director y en muchas cosas más, para poder manejar mejor. Por ejemplo, Alfonso Cuarón y yo coprodujimos una película llamada “Crónicas”, con John Leguizamo y Leonor Watling. Confiábamos plenamente en el director, confiábamos plenamente en el guión, pero en postproducción hubo un momento bastante duro en el que se tenía que cambiar el final porque, evidentemente, no funcionaba. Tuvimos esa charla con el director y accedió sin problemas, cambiamos el final, se filmó otra vez. La película resultó tan bien que fue seleccionada para Cannes, y estamos felices de haberla llevado a cabo, pero si no hubiera existido ese diálogo, habría sido difícil producirla.
Estuve en “Halo” unos 3 o 4 meses, desarrollamos un nuevo guión, me vi con Peter Jackson en Nueva Zelanda, y estuvimos hablando con Richard Taylor y todo ese rollo. Pero siempre estaba la espada de Damocles de “Hellboy 2”. Yo no quería dejar “Hellboy 2” y finalmente lo que decidimos de común acuerdo es que mientras esté “Hellboy 2” yo no podía estar participando en nada. Efectivamente a las pocas semanas de dejar “Halo”, “Hellboy 2” recibió la luz verde, y ahora estoy en ello.
10-Entonces, ¿Habrá “Hellboy 2”?
Abrimos las oficinas la semana pasada, estamos trabajando ya con Mike Mignola, Gwen Barlow, Francisco Ruiz Velasco, que es un mexicano que hace unos cómics sensacionales… estamos con el director de arte, la directora de vestuario ya diseñando todo, y hemos generado material muy bello visualmente. Así que… sí, habrá “Hellboy 2”.
11-¿Cuales son tus próximos proyectos? ¿Sigue en pie “En las montañas de la locura”?
Sigue en pie, lo que pasa es que es muy difícil de hacer realidad. Es un guión en el que ya en dos o tres ocasiones he tenido a los estudios muy cercanos de darle la luz verde. Hemos viajado incluso a Rumania para ver los estudios, para ver si podríamos filmar allí lo que queremos. Pero algo sucede siempre, algo que evita que el proyecto se haga realidad. Incluso generé maquetas y dibujos financiados sin pedir nada al estudio, tenemos maquetas y diseños por todos bellísimos, pero la película cuesta alrededor de 80 millones de dólares y lamentablemente no los tengo

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